
Ya es de madrugada y es tarde. Escribo un poco. Hay tranquilidad y silencio en estos dias y aprovecho que puedo concentrarme. La soledad. Quizàs uno escribe no solo para crear un espacio de libertad alrededor, sino tambièn para sentirse acompañado. No exactamente para romper la soledad. No se trata de eso. La soledad siempre està ahì. La siento, la toco, hablo con ella. Forma parte de mi vida. La soledad es inevitable y ayuda. Me concentro màs. Soy màs yo cuando convivimos bien apretaditos: La soledad y yo. Nos adoramos. No podrìa vivir sin la soledad... Pero en eso estoy ahora, incoherente. Pensando en veinte cosas distintas y en nada. Y en ese momento aparece èl, muy trànquilo, con una sonrisa inocente. Màs que inocente, una sonrisa càndida, infantìl y al mismo tiempo traviesa y es cuando me avalanzo sobre èl hasta la sofocaciòn.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario