martes, febrero 21

existencialismo barato


El resultado es que mi vida es un experimento perpetuo entre la nada y la nada. A veces el experimento se torna vertiginoso y brutal. No puedo separar artificialmente lo que hago y lo que pienso de lo que escribo. Lo ùnico que puedo hacer siempre donde sea que me encuentre, es construir mi propio espacio. Nunca puedo esperar que alguien me dè la libertad. La libertad tiene que construirla uno mismo. ¿còmo? Cada quièn tiene que descubrirlo por sì mismo. Mi libertad la construyo escribiendo, sosteniendo mi visiòn simple del mundo, acechando en la jungla como un animal, impidiendo intromisiones en mi vida privada. Lo escencial para el hombre es la libertad. Interior y exterior. Atreverse a ser uno mismo en cualquier circunstancia y lugar. La libertad es como la felicidad:nunca se llega. Nunca se tiene completa. Sòlo es el camino. Uno camina en pos de la libertad y la felicidad. Y asì se vive. Es a lo unico que podemos aspirar. Unos pocos años atràs, y durante mucho tiempo, mi vida estuvo atada a sistemas , concèptos , prejuicios, ideas preconcebidas, decisiones ajenas. Aquello era demasiado autoritario y vertical. Asì no podìa madurar. Vivìa en una jaula, como un bebè al que protegen y aìslan para que jamàs endurezca sus mùsculos y desarrolle su cerebro, Todo se desmoronò delante de mì. Dentro de mì. Con mucha bulla. Y estuve al borde del suicidio. O de la locura. Debìa cambiar algo en mi interior. De lo contrario podìa terminar loco o cadàver. Y yo querìa vivìr. Simplemente vivir. Sin agobios. Quizàs con algùn dia felìz. Y reducir las angustias. Eso es inprecindible: reducir las angustias. Quizàs es solo un asunto de cambiar el punto de vista. Hay que estar plenamente presente donde uno se encuentre, y no escapar siempre.

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